Yo soy el pez negro.
La que espera el sabor a menta de tu boca,
la que se sumerge en un diván;
esperando sentir hasta llorar.
La desconfianza nos tendió
una trampa.
Tu te amo sobre mi pared
o tatuado en mi espalda,
logra que la desafie,
hasta despedazarla como al tiempo.
Pero que dichoso,
el amor de enero ha llegado
y arrastrara los recuerdos;
me convierte en un pescado fresco.
La costura de tu cuerpo
convierte en oro a las voces.
Cierro los ojos y presiento
que tus piernas marcan el ritmo.
No tiene destino lo infinito.
Nunca sabré si sos capaz
de colmarte del otro lado del espejo.
Yo solo se que me fundo
sobre el suelo, gaviota.
Y que se me quiebran los pies
del miedo, con solo pensar
en que me dejes de hechizar.
No tiene fin este tema de
estar enamorada de tus alas.
Yo soy el pez primavera de enero
No hay comentarios:
Publicar un comentario