martes, 26 de febrero de 2008

Tus dedos en mi pelo y mis uñas en tus párpados. Busco lo que los adoquines se llevaron de mí. Se sumerge el pasto entre tus dedos y Simona tiene la dicha de contemplar. Los lentes en los labios y el pelo un poco negro. El deseo está en no perder la magia. Mientras la humedad acecha, desbordan posibilidades en el habla. El ritual de la luz eran el jazz y los nombres de tus obsesiones. Termino siendo el carbón que nunca se termina de apagar, y lo que queda de mi sangre: una moneda devaluada. Lo fugaz es lo sorprendente, lo que nunca se termina de descubrir. Ese es el grano de la vida; no saber lo esencial. Atrapar sueños aparenta ser una de mis razones. (nunca dejes que ellos -los sueños- te vivan, vive de realizarlos). Simona: vuelve el boomerang o está varado en el aire.

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