en el
medio
de un juego de cartas
me reclamaste acerca
de mis últimos deseos.
sabía lo que se aproximaba
por debajo de la puerta,
una muerte con sabor
a té de miel y neón.
te acercaste sin escrúpulos
mientras mis ojos reflejaban
aquel rostro,
aquel que se mantuvo oculto
e invisible, recostándose
sobre un manto estrecho
de mentiras con pocas objeciones
ante mi ceguera.
jugaste largo rato con las gotas,
unas pocas pero infinitas.
lentamente las derramaste sobre mi,
mientras yo gritaba tu nombre
ya que apenas recordaba el mio.
un potente luz se había apoderado de mi,
cuando en mi cabeza deslumbraron aquellos deseos.
y es verdad que el universo
tiene cierto poder;
ahora tiemblas con un dedo menos.
No hay comentarios:
Publicar un comentario