martes, 23 de diciembre de 2008

mi éxtasis esta noche no se sacia.
escucho como estos niños muertos que no lo están, aturden en el vértigo de mis baúles; estallando la sed que me urge en el estómago. la sangre de mi calma angustiada ya no es mi compañera durante las nieblas. despiertan todos sus muertos que ya son mios, los solos conmigo respiran con dureza, con su franca convicción dentro de mis narices.
mi cerebro presiente que ya es hora de nacer a mis propias flores, ya que ni mis muertos ni mi éxtasis de esta noche, me permiten confiar en la tierra.

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