sólo se que temía
encontrarme con
lo que esperaba.
mis ojos se convertían con la furia
de los vientos, en espejos, en niños
que buscaban su inocencia; despacio,
dentro de mi cuerpo.
durante mis sangres, me han
regalado visiones prohibidas,
árboles, venas y ni una vacuna.
mi infancia marca el bosque,
mis pasos apresurados, mi castillo
de hojas fabricadas por las
niñas negras.
mis oídos ya no tienen alternativas,
estos muertos respiran de mi
y yo sólo se que temo
No hay comentarios:
Publicar un comentario