vos siempre
con esa voz
tan llena de
veneno
vos siempre
con esos ojos
que apagan
el enigma
siempre
tan asesino
de las luces
que llevo
ya no cargo el escudo
vomito flores,
flores promiscuas
y es lo único que me recuerda
que sigo viva,
y que tú también
existes.
hoy creí
que venías
me preparé,
comencé a cerrar el alma
a rogar que mis ausentes
me exhorten en eco despiértate niña
pero no eras,
sino sólo fútiles vientos
que acariciaban mi
espalda
y qué
haré ahora con la sangre
y ahora qué
haré con mis ausentes aquí,
tan muertos de sed
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