martes, 14 de septiembre de 2010

Quién sino
el humo
podría adueñarse
del orgasmo que sale
por los ojos
¡oh! instante de gracia
huérfano de la salvación
que ofrenda la oscuridad
durante un purísimo
diálogo con lo desconocido
¡oh! precipicio del que
cae la lágrima de la vigilia
sobre el honor desgarrado
de una efímera huida animal