jueves, 18 de agosto de 2011

Pronto
he de devolver mi corona
de vírgenes laureles
de ascensión jamás consumada
me intensificaré celosamente
en la rabia desierta
de las palabras no dichas
¡oh deshonesto engaño de la gravedad!
¡oh lenguaje,
única deidad tenaz
que no respeta remordimientos!
he de retirar sin cuidado
mi corona
y tal vez quede la poesía
para justificar este accidente
este enigma estético
del cual como crudo límite
soy hija
-toma mi corona, Padre
aún quedan células vanidosas
en sus agujeros dormidos
te permito besarlas
dada tu hambruna
y tu referente costumbre
un profeta sin corona
sublimaría el rumor de tu exilio
yo, por lo pronto
vestiré con hábitos de silencio
frente a la deformidad tácita
del lenguaje
para justificar este accidente
para saberme hija
de una continua desestimación
de los riesgos
que impone el incidente del éxito
¡oh corona de palabras no dichas,
de omnipotencia recluida
en la única faz de mi soledad!
¡Padre!
¡Poesía!
¡remordimientos nombrados!
¿absolutismo o miseria?
Dime Padre,
háblame al oído de las palabras
te doy tiempo para
que beses mis riesgos nerviosos
mi continua desestimación
dado el crudo límite de mi existencia
o de la tuya
te daré mi tiempo y
te devolveré mi corona
háblame del silencio, Padre
antes de que descifre
inocentemente
el acertijo penoso de la idolatría

2 comentarios:

NANCY dijo...

.....inmenso y bello......

Camila Abril dijo...

te encontré. sos increible